La vejez: el comienzo de una segunda vida.
Hay cuatro etapas en la vida: la niñez, la juventud, la madurez y la vejez. Cada una de ellas está destinada a hacer una serie de cosas y vivir una serie de experiencias pero estas vivencias no tienen porque producirse en una etapa determinada, nunca es tarde para realizar proyectos, viajar o hacer lo que uno quiera. La vejez es una etapa en la cual parece que todo va llegando a su final.
Es un ciclo en el que van apareciendo enfermedades y trastornos en el cuerpo y en la mente. Nos encontramos con distintas concepciones de vejez. Hay una vejez cronológica que en realidad se basa en la edad del retiro del ámbito laboral, entonces decimos que a partir de los 65 años se es viejo. Es una etapa en la que ya se ha vivido todo o casi todo y la mayoría de la gente piensa que ya lo único que queda es esperar un destino final y observar cómo evolucionan las personas, el tiempo y las costumbres a su alrededor. Existe una vejez funcional que utiliza la palabra o el concepto viejo como sinónimo de persona incapaz o limitado en cuanto a cosas a realizar. Esto es erróneo pues la vejez no significa incapacidad y hay que luchar con la idea de que el viejo es funcionalmente limitado.
La vejez como cualquier otra edad, posee su propia función, lejos de la tranquilidad y de una vida sedentaria. Pero estas ideas están llegando a su fin.Cada vez son más los ancianos que, a su edad, quieren vivir experiencias nuevas y hacer lo que en sus tiempos no pudieron por el contexto social y político que primaba en la época.
Para definir la vejez en la actualidad, hay que reconocerla como una etapa vital que, aunque está basada en un claro degeneramiento de cuerpo y mente que produce efectos negativos en la persona en ese sentido, es una etapa distinta a las vividas anteriormente ya que lo único que prima es la diversión y el aprendizaje de una manera inocente y con la ilusión de empezar de nuevo. La vejez es la culminación de la experiencia humana y como tal es positiva tanto para las personas que la viven de esta manera tan peculiar como para el desarrollo individual y social del propio anciano.