¿Mente sana o cuerpo sano?
Hace un par de días leí una noticia curiosa que me sorprendió y más en los tiempos que corren: un estudio realizado por los expertos de la Universidad de California aseguraba que las mujeres de caderas anchas tienen un coeficiente de inteligencia mayor que las demás. Está claro, que en la sociedad actual este dato poco importa ya que lo que se lleva es tener un “cuerpo 10” dejando a un lado el “culto a la mente”, por llamarlo de alguna manera.
A lo largo del tiempo, la percepción de las personas acerca de los cánones de belleza de la mujer perfecta ha variado según diversos criterios. Esto lo hemos notado, por ejemplo, en el cine y hasta en el arte. Sólo hay que volver la vista atrás y comparar la prehistórica Venus con la extrema delgadez que “lucen” las prestigiosas modelos en las pasarelas. Encontrar la talla 42 en tiendas de moda (véase Zara o Berska entre otras) es improbable por no decir imposible.
Se ha pretendido unificar el tallaje de la ropa y para ello han creado tres perfiles de constitución femenina con los siguientes nombres:
-Mujeres diávolo: El pecho y la cadera tienen medidas parecidas o muy próximas y la cintura más estrecha.
-Mujeres campana: El pecho y la cintura son iguales mientras que las caderas son más anchas.
-Mujeres cilindro: Las medidas del pecho, cintura y caderas son prácticamente iguales.
Con esta clasificación se pretende que las mujeres olviden los números y las tallas y se califiquen de esta manera, pero lo cierto es que en las tiendas y en las pasarelas las tallas y la extrema delgadez son las que marcan “estilo”. Los fabricantes líderes de ropa han manifestado que pretenden que las clientas se sientan satisfechas con su cuerpo, vistan bien, no tengan problemas de encontrar ropa que esté de moda y tengan un aspecto saludable…y yo me pregunto: entonces…¿Por qué visten a los maniquíes de los escaparates con tallas inferiores a la 38? ¿Por qué a la talla 44 o 46 se le denomina “especial” o “grande”? Esto, entre otras cosas, es lo que propicia que la sociedad catalogue a las personas prioritariamente por su físico en vez de por su intelecto.