Archive for the ‘Cultura’ Category

Peces de Ciudad

Miércoles, Junio 4th, 2008

Se peinaba a lo garçon, la viajera
que quiso enseñarme a besar en la gare d’Austerlitz.
Primavera de un amor, amarillo y frugal
como el sol del veranillo de san Martín.
Hay quien dice que fui yo el primero en olvidar,
cuando en un sí bemol de Jacques Brel
conocí a mademoiselle Amsterdam.

En la fatua Nueva York, da más sombra
que los limoneros la estatua de la libertad,
pero en desolation row, las sirenas de los petroleros
no dejan reír ni volar.
Y en el coro de Babel, desafina un español,
no hay más ley que la ley del tesoro
en las minas del rey Salomón.

Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje.
Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje, de un no te quiero querer.

Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar,
al país donde los sabios se retiran,
del agravio de buscar labios que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios, tan sumarios que envilecen,
el cristal de los acuarios de los peces de ciudad,
que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo,
que no merecen nadar.

El Dorado era un champú, la virtud unos brazos en cruz,
el pecado una página web.
En Comala comprendí, que al lugar donde has sido feliz
no debieras tratar de volver.
Cuando en vuelo regular pisé el cielo de Madrid,
me esperaba una recién casada que no se acordaba de mí.

Y desafiando el oleaje sin timón ni timonel,
por mis sueños va, ligero de equipaje,
sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje.
Luciendo los tatuajes de un pasado bucanero,
de un velero al abordaje, de un liguero de mujer.

Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar,
al país donde los sabios se retiran,
del agravio de buscar labios que sacan de quicio.
Mentiras que ganan juicios, tan sumarios que envilecen,
el cristal de los acuarios de los peces de ciudad,
que perdieron las agallas en un banco de morralla,
en una playa sin mar.


Joaquín Sabina

Llevo tu corazón

Miércoles, Junio 4th, 2008

“Llevo tu corazón conmigo
lo llevo en mi corazón
Nunca estoy sin él
allá donde voy vas tú, querida
Y todo aquello hecho sólo por mí
lo haces tú, mi amada.

No temo al destino
porque tu eres mi destino, mi amor
No quiero ningún mundo
pues hermosa, tú eres mi mundo, mi cielo.

He aquí el mayor secreto que nadie conoce
he aquí la raiz de la raiz
y el brote del brote
y el cielo del cielo
de un árbol llamado Vida
que crece más de lo que el alma puede esperar
o la mente ocultar
Es la maravilla que mantiene las estrellas separadas
Llevo tu corazón, lo llevo en mi corazón”.

 

Este poema pertenece a E. E. Cummings, poeta estadounidense y uno de los escritores más experimentales e inventivos del siglo XX. El poema apareció en la película En sus zapatos, protagonizada por Cameron Diaz, Toni Collete y Shirley MacLaine.

Más Allá de la Batalla

Miércoles, Junio 4th, 2008

Mercedes Gallego, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, viajó a Irak como periodista empotrada dentro de la Primera División de Marines.
Trabajó para los periódicos del Grupo Correo y Telecinco, informándonos mediante sus crónicas diarias de lo que sucedía en la que fue una guerra disfrazada de benevolencia.

En Más allá de la batalla relata su experiencia personal, su día a día en medio de aquella vorágine de mezquindad, soledad e injusticia. Según palabras de la propia autora: este libro no es sobre la guerra sino sobre mi pequeña guerra.
El libro narra la estancia de Mercedes en el desierto de Kuwait hasta su salida de Bagdad, una vez tomada la capital irakí por el ejército estadounidense.
Además de reflejar la realidad más dura de una guerra, Más allá de la batalla es una denuncia social de las vejaciones y pesadumbres que padece la mujer en medio de ésta. Los soldados son hombres embrutecidos por las condiciones infrahumanas que les ha tocado vivir, están adoctrinados para matar y parece que su corazón estuviera cubierto por el mismo escudo que protege su cuerpo.
Sin embargo, las huellas que una guerra deja en los soldados no alcanzan a justificar el comportamiento ruin de los integrantes del ejército estadounidense, y tampoco pueden paliar las numerosas muertes de inocentes que particularmente tuvieron lugar durante el desarrollo de la Guerra de Irak.
¿Como puede alguien arrebatar vidas humanas? No puedo dar respuesta a esta pregunta porque no creo que la haya. Y si una persona es capaz de llenar un país de muertos por el valor del petróleo, su calidad humana deja mucho que desear. Porque no es más asesino el que mata que el que lo ordena. No es más cobarde el que lo hace que el que disfraza su causa de noble.

Este libro te enseña que una guerra es algo más que las imágenes que vemos en el telediario y en el periódico. Pero como dice Mercedes Gallego, nos hemos insensibilizado para poder soportar el peso de los acontecimientos. Porque la vida sigue, con o sin nosotros.
Mercedes convivió con los soldados y soportó las insinuaciones de varios de ellos, presenció el estado en el que quedaban los heridos, fue testigo de la muerte de inocentes. Y tuvo que acostumbrarse a ello viviendo durante cinco semanas en condiciones extremas, donde una ducha o una camilla eran lujos de los que no dispuso salvo contadas excepciones.
Luchó día a día por enviar su crónica y mantenernos al corriente de lo que a miles de kilómetros estaba sucediendo. La fuerza para seguir adelante se la aportaron sus compañeros de profesión Julio Anguita Parrada y José Couso, que murieron en el transcurso de la guerra. Por ellos, que no pudieron cumplir con su labor informativa, Mercedes llegó hasta Bagdad, hasta la capital en la que se debería de haber reencontrado con su compañero del alma.

El valor de la amistad, el dolor ante la pérdida de un amigo, la impotencia de saber que de no haber ido a Irak ambos estarían vivos. Todo esto se refleja en Más allá de la batalla.
Para finalizar, decir que es admirable el amor por el periodismo que profesan todos aquellos corresponsales de guerra que arriesgan su vida por informar con la mayor veracidad y objetividad posibles.

Comentario sobre “Ítaca”

Miércoles, Abril 9th, 2008

Este texto perteneciente a Konstantínos Kavafis constituye, en un principio, una serie de consejos que el autor da al lector para que su viaje hacia Ítaca sea próspero.
Pero cada una de las recomendaciones dadas en realidad no hacen referencia al viaje hacia la isla griega, sino que aluden al transcurso de la vida, en el texto sinónimo de Ítaca.

Comienza diciendo el autor que cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. Con esto Kavafis pretende expresar que, en primer lugar, debes desear que tu vida sea duradera y esté repleta de acontecimientos que te enriquezcan en el plano personal.

Continúa el autor señalando que no hay que temer a los monstruos puesto que, si nuestro pensamiento es elevado y no llevamos dichos monstruos en el alma, ésta no los conjurará ante nosotros. Esto significa que cada uno recoge lo que siembra; si vamos por la vida haciendo el bien a nuestros semejantes no hay porqué temer que éstos se porten mal con nosotros.

Aconseja también Kavafis que nos detengamos en los mercados de Fenicia para comprar bellas mercancías y acudamos a muchas ciudades de Egipto para aprender de quienes saben. Esta parte del texto hace referencia a la importancia de disfrutar al máximo de las cosas bellas que ofrece la vida. Pero también de dedicar tiempo a aprender de todas las personas que puedan aportarnos algo valioso.

El autor recomienda conservar siempre en nuestra alma la idea de Ítaca, de alcanzar nuestro destino, recalcando que ello no suponga hacer con prisas el camino, pues es mejor llegar ya viejo y rico de cuanto hayamos ganado.
Esto significa que es importante llevar una vida orientada a la consecución de nuestras aspiraciones. Pero no hay porqué conseguirlas mediante el “camino fácil”, sino que es preferible tomarnos todo el tiempo necesario y alcanzar nuestra meta una vez hayamos aprendido todo lo necesario para valorar el sentido de la vida.

Por último, Kavafis dice que no hay que esperar que Ítaca nos enriquezca, pues Ítaca nos ha concedido ya un hermoso viaje. Lo cual quiere decir que no hemos de esperar de la vida la obtención de múltiples bienes materiales, sino que en el transcurso de la misma debemos centrarnos en disfrutar de cada momento que la componga, para que así, cuando alcancemos la vejez, nos sintamos totalmente realizados.

Leer “Ítaca”: http://www.pixelteca.com/rapsodas/kavafis/itaca.html