Cartas de Presentación
Sábado, Mayo 3rd, 2008Cuando Internet comenzó a ser un fenómeno omnipresente en cada hogar, el mío fue uno de los que figuraron en esa lista de pasajeros deseosos de salir a navegar.
El tan aclamado messenger causaba (y causa) furor entre aquellos que deseaban hablar a cualquier hora, y durante el tiempo requerido, con amigos o conocidos que, en su mayoría, vivían lejos de su lugar de residencia.
Además de disfrutar del messenger, recuerdo recibir en mi correo una oleada de test que incluían, aparte de unas 70 preguntas, una petición: Contesta y mándaselo a tus contactos, incluyéndome a mí. ¡Así sabrán cómo eres!
Y yo, con este fin, respondía a cada una de las preguntas, contenta de participar en una iniciativa tan amistosa.
En aquellos tiempos conocer el color favorito de tu amigo, la comida que prefiere, y las virtudes y defectos que adora y odia respectivamente, era suficiente para saber el grado de compatibilidad existente entre tú y él.
Sin embargo, hoy en día, leer las respuestas de un cuestionario no supone conocer más profundamente a una persona.
Sí, es la edad. Antes no era necesario más que sentir que una persona estaba a tu lado en los buenos y malos momentos para llamarla amigo. Pero ahora entran en juego más valores, y cada uno exige una determinada carta de presentación.
Lamentablemente, hay quien incluye en dicha carta ser de una raza determinada, poseer un tipo de ideología o tener unos hábitos en particular.
Qué pena. En pleno siglo XXI y aún hay que cumplir requisitos para obtener el beneplácito y, en ocasiones, como consecuencia, la amistad de algunas personas. Pues que se queden con las ganas.