Archive for Mayo, 2008

Cartas de Presentación

Sábado, Mayo 3rd, 2008

Cuando Internet comenzó a ser un fenómeno omnipresente en cada hogar, el mío fue uno de los que figuraron en esa lista de pasajeros deseosos de salir a navegar.
El tan aclamado messenger causaba (y causa) furor entre aquellos que deseaban hablar a cualquier hora, y durante el tiempo requerido, con amigos o conocidos que, en su mayoría, vivían lejos de su lugar de residencia.
Además de disfrutar del messenger, recuerdo recibir en mi correo una oleada de test que incluían, aparte de unas 70 preguntas, una petición: Contesta y mándaselo a tus contactos, incluyéndome a mí. ¡Así sabrán cómo eres!
Y yo, con este fin, respondía a cada una de las preguntas, contenta de participar en una iniciativa tan amistosa.

En aquellos tiempos conocer el color favorito de tu amigo, la comida que prefiere, y las virtudes y defectos que adora y odia respectivamente, era suficiente para saber el grado de compatibilidad existente entre tú y él.
Sin embargo, hoy en día, leer las respuestas de un cuestionario no supone conocer más profundamente a una persona.
Sí, es la edad. Antes no era necesario más que sentir que una persona estaba a tu lado en los buenos y malos momentos para llamarla amigo. Pero ahora entran en juego más valores, y cada uno exige una determinada carta de presentación.
 
Lamentablemente, hay quien incluye en dicha carta ser de una raza determinada, poseer un tipo de ideología o tener unos hábitos en particular.
Qué pena. En pleno siglo XXI y aún hay que cumplir requisitos para obtener el beneplácito y, en ocasiones, como consecuencia, la amistad de algunas personas. Pues que se queden con las ganas.

Aburrimiento

Sábado, Mayo 3rd, 2008

“¡Mamaaaa!, ¡estoy aburridaaa!”. Cuantas veces habré repetido esta frase… “¡Pues haz algo!”, respondía mi madre aportando una solución no muy ocurrente.
Tenía a mi alcance películas, juegos de mesa, barbies, libros para colorear, muñecas, recortables, puzzles… pero había ocasiones en las que me aburría, me aburría mucho.
Ojalá que en aquel momento se me hubiese aparecido mi “yo” del futuro (como en ese anuncio de detergente) para decirme: Carmen disfruta de tu aburrimiento porque ya lo echarás de menos. Y así es.
Cuando en plena época de exámenes sólo puedo permitirme pensar en estudiar, me acuerdo de ese indeseado aburrimiento que ahora sería bien recibido. Porque aburrirse es no tener ninguna obligación con la que cumplir y, por lo tanto, supone ser libre de hacer lo que uno quiera. Claro, el problema radica en la incapacidad de elegir una forma de divertirse. Sin embargo eso no me preocupa pues, ante la reclusión en casa para estudiar, se me ocurren miles, ¿qué digo miles?, ¡millones de alternativas divertidísimas al estudio!.
Suele pasar. Cuando tengas una tarea que realizar, ten por seguro que tu mente te iluminará el camino hacia las más maravillosas actividades lúdicas. Pero entonces, lo único que podrás hacer será apagar la luz.
!Y a seguir con lo tuyo!