¡Soy ciudadana del mundo!

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En esta ocasión, me dispongo a exponer un tema con el que me siento especialmente sensibilizada: la inmigración. Como todos sabemos, nuestro país es multicultural (me gusta llamarlo así…) y es escogido cada año por miles de ciudadanos de diferentes nacionalidades como lugar de residencia. Esto parece quitar el sueño a más de uno….

No entiendo cómo pueden existir personas en el mundo capaces de discriminar o incluso maltratar a otros seres iguales que ellos, tan solo porque su país de orígen es distinto.

No entiendo a las personas que generalizan, odio las generalizaciones… En muchas ocasiones he tenido que soportar comentarios como: “Son todos unos ladrones” o “¡qué se vayan a su país!”, entre otros que no me es agradable siquiera recordar. Yo no niego que varios de los robos que se producen en nuestro país hayan sido cometidos por inmigrantes, pero lo que no se tiene en cuenta en la sociedad en que vivimos es que, otros tantos, si que son efectuados por ciudadanos españoles…

Bajo mi opinión, la mayor parte de culpa la tienen los medios de comunicación que, “inconscientemente”, son los que introducen esa sensación de desconfianza y aprensión en la sociedad. ¿Por qué los medios especifican siempre la nacionalidad del inmigrante cuando este desafía la ley? ¿Por qué cuando se trata de un español jamás se tiene en cuenta? ¿Qué información adicional nos aporta saber la nacionalidad del detenido? Y si es así… a mi también me interesa saber cuando se trata de ciudadanos de mi mismo país.

En muchas ocasiones me paro a observar a las personas que se cruzan en mi camino, y no puedo evitar esbozar una sonrisa cuando veo que individuos de todo tipo de nacionalidades conviven abiertamente en una misma sociedad, en MI sociedad. En momentos como ese me siento un poco más orgullosa vivir en este país, aunque cuando veo los informativos o escucho determinados comentarios, ese orgullo se transforma en vergüenza. Vergüenza porque en el siglo en que vivimos aún sigan existiendo pensamientos racistas y vergüenza porque las personas que así piensan y yo tengamos que compartir una misma nacionalidad.

Siempre he mantenido que detesto las banderas, todas las banderas. Las consideros “trapos de colores” destinados a dividir y a teñirse de sangre. ¿Por qué clasificar a las personas como si fueran simples archivos? ¡Todos somos ciudadanos del mundo!

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