Enlazando con lo escrito anteriormente, voy a seguir hablando de las cruces y de sus respectivos botellones.
Hace pocos días salio a la palestra una noticia que decía que las cruces de este año no tendrán barras. Por lo que, este año puede que las fiestas estén pasadas por agua, pero seguro que pasadas por alcohol no.
En mi opinión, el gran problema que hay con las cruces es , como solemos hacer con casi todo, que nos hemos pasado. Me explico. Los granadinos, no se si los vecinos de otras ciudades también, cuando decimos de hacer algo vamos más alla. Si se dice de hacer botellón, somos la ciudad que más gente bebe. Al igual pasa con las cruces, si decimos de disfrutarlas las disfrutamos, peor eso sí, sin medir las consecuncias.
Durante los últimos años hemos hecho casi cualquier cosa por beber a nuestro avío, que el Ayuntamiento dice que para beber hay que tener una cruz, pues ahi que vamos nosotros y hacemos una con cartones de Don Simon; que no se puede beber fuera de ellas, pues ala todos para el hipercor. Por ello, como ya ocurrió el año pasado, el alcalde se ha calentado y harto de ver a jóvenes alcoholizados por todas partes ha prohibido que este año haya barras en las cruces. ¿Pero sin barras que será de nuestras amadas saladillas, manzanilla o nuestras habas? Pues que nos las tendremos que comer en nuestra casita.
Ahora muchas voces se alzan en pro de que nos las devuelvan, pero chicos, si nos las han quitado es por culpa nuestra. Somos los que más hacemos y los que más nos quejamos. Porqué digo esto, pues por que los ferreos amantes de las cruces y del significado religioso que tienen les da igual que haya barras o no, por que para ellos lo importante es la celebaración en sí, pero para nosotros, ferreos amantes de la marcha, lo único que buscamos es un buen colocón y si viene algo mejor.